25 agosto 2015

Comprando unos Tenis




Qué difícil es comprar un trinche par de tenis, es una verdadera monserga, al menos para mí. Tan fácil que es ir a mi zapatería de toda la vida, buscar el mismo modelo de toda la vida (bostoniano negro o café de suela volada), pedir mi número de toda la vida, darle una caminadita para probarlo, y ¡listo! Pagar y retirarme con un par de chapatitos  nuevos muy coquetos sin mayor bronca.

La verdad es que yo nunca he sido amante de los tenis, ni siquiera cuando era chavo, yo siempre preferí mis Vagabundo o mis Exorcista de Canada o ya más grande mis Top Sider o mis Crayons con suela transparente. Sin embargo desde chico siempre hubo la necesidad de tener por lo menos un par de zapatos tenis para la escuela o para hacer algún deporte. En aquellos lejanos años no había tanta bronca, mi Sacrosanta (madre) simplemente me llevaba a cualquier zapatería La Joya o Canada para que escogiera mis tenis, y listo. Entonces no había tanta variedad de modelos y marcas como ahora, era muy fácil escogerlos. Generalmente los tenis que compraba eran marca Dunlop, blancos, como de lona, sin mayor chiste. No eran costosos y en la zapatería La Joya había el plus de que a los niños coquetones y bien portados como yo nos regalaban hartas paletas mismas que esparcían generosamente dentro de las cajas de zapatos. Unos pedían de regalo un calzador, yo jamás, ni que estuviera loco, yo pedía mi bonita dotación de paletas de dulce para tirarme toda la tarde frente al televisor a ver las “caris” de Canal 5: Meteoro, Ahí viene… ¡Cascarrabias!, Heidi, Birdman, La Pantera Rosa, Los 4 Fantásticos, Los Picapiedra, Marino y la Patrulla Oceánica, La Hormiga Atómica, etc.


Muy parecidos a este modelo eran los tenis que usaba cuando niño; este modelo
es de dama pero eran casi idénticos. Marca Dunlop, claro.


Realmente yo nunca le di lata a mi madre a la hora de comprar mis tenis. Sin embargo había niños harto chocantitos, niños que fregaban mucho a sus padres clasemedieros pidiéndoles tenis de importación. Pero cuál importación, en ese tiempo no se importaba ningún tenis, la única forma de tener tenis gabachos era encargándoselos a alguien que fuera de vacaciones por aquellos lares o bien yendo uno mismo. Pero como en mi familia la jodidez era el común denominador, pues no había quien nos trajera unos codiciados (por otros no por mí) tenis Adidas.

Según recuerdo Adidas fue la primera marca de nombre que se comenzó a ver en México, luego llegó Nike, Converse, Vans, Puma, Reebok, New Balance, y todas las demás marcas harto caras que hoy conocemos. Los dos modelos que rifaban por aquellos años eran los que usaban dos personajes harto admirados por la muchachada de entonces, me refiero a: Paul Michael Glaser mejor conocido como el detective Dave Starsky  de la serie de televisión “Starsky and Hutch” y al vocalista de Queen Freddie Mercury. Starsky usaba unos tenis azules con franjas blancas de un material parecido al “ante”, por su parte el gran Freddie Mercury usaba los clásicos tenis blancos de piel con franjas negras. El nombre de los modelos no lo recuerdo bien, pero quizás eran “Universal” y “Columbia”. Por supuesto que con el tiempo, en cuanto tuve la posibilidad de pisar tierra gabacha me compré mis tenis Adidas, primero unos como los de Starsky y luego unos como los de Freddie Mercury.



Los tenis Adidas de Starsky que todos queriamos tener.

Los tenis Adidas de Freddie Mercury, mis favoritos.

Más o menos así fueron mis primeros tenis Adidas allá a finales de los 70s.

Mi modelo favorito de tenis, obvio, como los que usaba mi amado
Freddie Mercury. 


Luego, ya que era más grade y atrevido, emprendía junto con mis primos o amigos desafiantes expediciones a los bajos mundos del barrio bravo de Tepito en donde se podían conseguir tenis americanos traídos de contrabando. El viaje a Tepito era toda una experiencia, poco a poco nos íbamos internando en un callejón repleto de mercancía contrabandeada, televisores y videocaseteras marca Sony, estéreos para coche marca Pioneer, Clarion o Alpine, bocinas y ecualizadores de marcas muy chafas como Mustang. Pero no solo vendían electrónica, también habían puestos pletóricos de bonita pornografía, películas en formato beta del “Chato Donald” como les llamaban los cábulas de los puestos. Y no faltaba el viejo sucio que se acercaba a nosotros, al fin chavos pubertos libinoputridos, a ofrecernos la bonita Yumbina y la Tinta China para darle rienda suelta a nuestras más depravadas intenciones copulatorias. La leyenda urbana decía que bastaba darle un poco de Yumbina a una dama para que esta se abalanzara inmediatamente sobre uno deseosa de sexo y pasión; por otro lado la famosa Tinta China tenía un efecto retardante en el “calambre” masculino, es decir que uno podía durar horas y horas dándole duro hasta que la dama en cuestión tirara la toalla. Jamás nos atrevimos a comprar nada de eso, la verdad es que a pesar de que éramos unos jóvenes imberbes esos filtros de amor nunca nos inspiraron confianza, gracias a eso ninguno terminamos en la "correccional de menores" luego de haber intoxicado a una niña. Otra cosa que nunca faltaba en esas expediciones era el señor que en un carrito como del super, quizás robado de algún Aurrera o Gigante, nos ofrecía huevos de caguama mismos que aseguraba tenían poderes mágicos que incrementaban la potencia sexual… cómo si a esa edad necesitáramos más potencia de la que la misma juventud nos ofrecía.

Al final y luego de sortear los peligros y riesgos propios de esa exclusiva zona comercial conseguíamos los tan codiciados tenis para alguno de los primos o amigos, y así, todos felices y fascinados nos pasábamos a retirar antes de que algunos “pillos” nos dieran baje con la mercancía recién adquirida.

Tiempo después dejamos de visitar Tepito y comenzamos a frecuentar los bazares que empezaban a ponerse de moda. El que más visitábamos por encontrarse relativamente más cerca de nuestra colonia era el de Pericoapa, aunque también íbamos a uno que se ponía en el Hotel de México (hoy World Trade Center) o al que estaba por el Metro Hangares a un costado del aeropuerto. En estos sitios las compras eran más seguras y en un ambiente más relajado y fresa, nada que ver con los machines de Tepis.

Pero finalmente y gracias al Tratado de Libre Comercio las fronteras de abrieron a todo lo gringo y entonces llegaron a borbotones los tenis. Las tiendas como Deportes Martí  se llenaron de tenis y otras especializadas como Foot Locker (había una en Perisur) ofrecían una gran variedad de marcas y modelos. Hoy, como les decía al principio, para mí es una verdadera monserga comprarme tenis, tan solo pararme frente a ellos y ver tanta variedad ya me da güevita: Además los modelos de hoy soy muy pelados y harto jotitos, los colores son fluorescentes y chillantes o bien dorados y plateados que solo resaltan la peladez de quien se atreve a usarlos. Yo sigo buscando los modelos más discretos y sencillos, modelos de la marca Adidas preferentemente, pero pareciera que mientras más estrafalarios y llamativos son resultaran mejores. Ojalá todo fuera más sencillo como antes cuando mamá me compraba mis tenis Dunlop blancos, ojalá que al menos por los más de 2,000 pesos que cuestan unos tenis hoy en día nos regalaran mínimo una bolsa de paletas de dulce como cuando yo era un niño feliz, ojalá todo fuera como antes, tratándose de tenis y de muchas cosas más.


Así de complicado es comprarse tenis en estos días, entre tanto modelito
uno se siente perdido.

De entre todos los tenis que vi estos fueron los que
resultaron más de mi agrado. Y ya, tan tan.


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!

6 comentarios:

Sal dijo...

Otra entrada exquisita llena de gratos recuerdos, acompaniados por su correspondiente y atinado contexto historico, lo cual es la clave en todo lo sucedido en la vida, pero que uno no alcanza a comprender sino hasta que alcanza la edad adultera.

Justo como atinadamente mencionas, la decada de los 70s estuvo dominada por el mercado de calzado nacional, como Dingo, Canada, Tres Hermanos, La Joya, etc. y seria hasta 1986-1987 que llegarian a Mexico junto con muchos otros articulos gabachos, las famosas y sobrevauladas marcas internacionales que has mencionado (Nike, Reebok, Adidas, etc. etc). Todo cambiaria para simempre a partir de ese momento, y lo que en su momento fue nada mas que un articulo de necesidad para la actividad fisica tanto en escuela como en la calle, paso a convertirse en un poderoso articulo superfluo indicador de un falso pero conveniente para muchos "status quo". La gente te valoraba por el par de tenis que traias, por sobre todas las cosas (pero creo que aun asi las cosas eran mas faciles que ahora, porque hoy dia un par de tenis no basta, sino tambien todo el resto de tu vestimenta, accesorios, cabello, cuerpo y por supuesto smartphone y computadora...que caro que es todo ello, y que superficiales que somos!!!)

Yo en lo personal, y como buen adolescente vicitma de la moda en su momento, me volvi obsesionado por los tenis. Quiza la principal razon sea que no tuve de chico nunca los recursos para hacerme de algo mas que unos tenis Dunlop, Setia o marca libre de La Comercial...

Por ello veia con envidia y tristeza a mis companieros de Secun vestir con orgullo aquellos tenis de importacion que ademas les harian sumamente populares entre los escolapios que veian con ojos desorbitados e incredulos a quienes poseian tan presiados articulos de moda.
Tanto fue mi trauma que hace un par de meses (despues de caso 30 anios!!) al fin pude adquirir mi par de clasicos Reebok BB4600 de botin, que se impusieron por sobre todos los demas modelos en aquellos maravillosos 80s. Compre tres pares, y no te cuento cuanto pague por cada uno, pero te digo que hubiera podido comprarme un coche usado con el mismo monto de los tres pares. El caso es que me quedo el trauma por los tenis desde siempre (y con los Top Sider, de los cuales tambien adquiri al fin hace poco un par nuevo de originales Perry's), y a la fecha sigo siendo muy selectivo a la hora de comprar, pero coincido 100% contigo en que hoy dia es una monserga escoger un par siquiera entre tantas marcas, modelos, colores y opciones, eso sin mencionar los precios altos por un nivel de calidad que ya venido bajando precipitadamente con los anios. "Ya no los hacen igual, pero son mas caros".

Como siempre, un placer leerte, compartir y revivir gracias a tus interesantes entradas.

Saludos!

jaime said dijo...

¡Vaya manera de complementar mi entrada! Mil gracias por tus palabras y así como tú disfrutas lo que escribo yo hago lo mismo con tus comentarios. No cabe duda que padeces de la misma enfermedad incurable que yo, la nostalgia. Saludos Sal.

Sal dijo...

Gracias a ti!
Es en verdad super grato compartir esta enfermedad llaamada nostalgia con alguien, pues es raro encontrar a alguien que comparta los mismos gustos y experiencias similares de juventud.
Hoy dia parecen todos mis excompanieros por ejemplo haberse olvidado de aquellas epocas y viven al dia sin darse un momento para volver atras y deleitarse con el recuerdo de lo que a mi manera de ver ha sido y sera una de las mejores epocas en la historia...los 80s!
Fueron una mezcla y balance perfectos entre novedad, inocencia, sana diversion, descubrimientos, etc etc Todo parecia nuevo, original, fresco, divertido y no como ahora que solo tenemos malas copias de todo y hemos reemplazado la vida misma por apariencias, y realidad y amigos virtuales...

Mil saludos!!

Greg Jones dijo...

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Edúardo Cano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
julien dordellie dijo...

Muy buena entrada. Cómo olvidar también las réplicas locales de Converse llamadas "Superfaro".

Saludos.