15 abril 2015

La Tragedia de TAMSA




Mi madre entró a trabajar a TAMSA (Transportes Aéreos Mexicanos S.A. de C.V.) allá por el año de 1953 siendo muy joven. TAMSA era una compañía dedicada al transporte de carga y paquetería por avión. Las oficinas donde trabajó mi Sacrosanta se encontraban sobre Fray Servando Teresa de Mier casi esquina con lo que hoy es el Eje Central. Mi madre había estudiado una carrera comercial por lo que realizaba básicamente labores administrativas en ese lugar.

Al poco tiempo de trabajar ahí mi madre cuenta que conoció a un muchacho que de inmediato la flechó. El Capitán Victor Manuel Vidal Lorca era uno de los pilotos de la compañía, el vivía en Mérida pero cada vez que llegaba a México acudía a las oficinas de Fray Servando para arreglar asuntos relativos al trabajo.  Ahí fue donde conoció a mi madre. Luego de tratarse durante un tiempo, se hicieron novios. Dice mi madre que era muy guapo, según ella muy parecido al conductor Julio Patán.


Mi madre por aquellos años.

Mi madre tuvo que salir de TAMSA en 1956 porque se fue a vivir junto con mis abuelos al puerto de Veracruz por lo que la relación con el piloto terminó. Estando allá, un día (el 15 de abril de 1957) se encontró con la fatídica noticia de que Victor Manuel había perdido la vida en un accidente aéreo. El accidente fue muy comentado, de hecho hasta la fecha se habla de él, la razón es que el compañero de vuelo del Capitán Vidal era nada más y nada menos que Pedro Infante.

La noticia para mi madre fue muy triste, aunque ya habían terminado ella aun le guardaba un cariño muy grande. La noticia fue igualmente triste para el resto de los mexicanos porque habían perdido a uno de sus más grandes ídolos.

Mi madre platica que en varias ocasiones trató a Pedro Infante quien siempre se portó sencillamente encantador con ella. Pedro visitaba frecuentemente las oficinas de TAMSA de Fray Servando para usar el radio con el que se comunicaba a las aeronaves; siempre, dice mi madre, entraba con una gran sonrisa saludando cariñosamente a los empleados y, sobre todo, a las empleadas (coquetísimo dice mi madre). Dice que tenía un carácter muy especial, una especie de tímido conquistador, sumamente sencillo y siempre alegre, juguetón, bromista, un niñote pues.

Luego del accidente se especularon muchas cosas, sobre todo acerca de las causas del percance. Unos dicen que Pedro le pidió a su compadre el Capitán Vidal que le dejara pilotear el avión y que por su “inexperiencia” (Pedro tenía 3,000 horas de vuelo) había perdido el control estrellando el avión. Otros dicen que en Merida no habían sujetado bien la carga y que esta luego de despegar se había movido provocando que el avión se desestabilizara estrellándose. Algunos compañeros de TAMSA le dijeron a mi madre que el avión había fallado, que incluso habían comenzado a tirar parte de la carga (pescado y telas) antes de estrellarse. La verdad es muy difícil de establecer, sobre todo si entendemos que en aquel tiempo los peritajes y las investigaciones de los accidentes aéreos eran muy diferentes a como se hacen ahora. En el accidente murieron más personas, un mecánico que iba en el avión de nombre Marciano Bautista, así como una mujer de nombre Ruth Rosell Chan y el niño Martín Cruz quienes al pacer se encontraban en la casa de Mérida sobre la cual cayó el viejo bombardero de la Segunda Guerra Mundial Consolidated B-24J Liberator de matrícula XA-KUN el cual había sido convertido en avión de carga.


Pedro Infante en su Cessna T-50.

Una de las aeronaves de TAMSA.

El Consolidated B-24J Liberator de matrícula XA-KUN en el que
se perdió la vida Pedro Infante.

La noticia de la muerte de Pedro Infante pronto corrió por todo el país. 


    

Se han escrito infinidad de historias, teorías y leyendas acerca de la muerte de Pedro Infante, lo cierto es que como siempre ocurre en estos casos nadie puede probar nada y solo se concretan a especular y a lucrar con la memoria de querido Pedrito Infante.


Cada 15 de abril se conmemora la muerte del gran Pedro Infante, el pueblo lo recuerda con cariño y se pone triste; por otro lado, cada 15 de abril mi madre recuerda al novio de su juventud Victor Manuel Vidal y también se pone triste. Descansen en paz todas las personas que perdieron la vida aquella mañana del 15 de abril de 1957.  


Los tiempos no fueron mejores... ¡pero sí más chidos! (en este caso no tanto).

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