04 junio 2014

Wonder Woman: La Mujer Maravilla y su chamorrín




La Mujer Maravilla fue sin duda una de mis series favoritas durante los años más turbados de mi inquieta pubertad. Y lo fue gracias a que para interpretar a la invencible amazona de la Isla Paraíso se escogió a la para entonces desconocida Lynda Carter.

Linda Jean Córdova Carter, mejor conocida como Lynda Carter de Said, tiene raíces mexicanas ya que su madre nació en nuestro bonito y tlachichilca país. Nuestra cuasi paisanita ganó en 1972, representando al estado de Arizona, el concurso Miss Mundo USA, cosa bien merecida gracias a su indiscutible cualidad bizcochistica. Luego de ser una reinita de belleza le dio por la actuada y comenzó a hacer sus pininos en series tan recordadas y queridas como “Starsky and Hutch” hasta que algún productor le echo los ojos (y seguramente también los canes) y le ofreció el papel estelar en la serie “La Mujer Maravilla” (1975 – 1979).


Lynda Carter Miss Mundo USA '72.

Lynda Carter Miss Mundo USA '72.

Lynda Carter Miss Mundo USA '72.



Seguro recuerdan bien de qué iba la serie. Resulta que un piloto de la Segunda Guerra Mundial, el mayor Steve Trevor, luego de echarse un tiro con otro avión nazi, cae en una isla en medio del Triangulo de las Bermudas habitada por una bola de amazonas bastante guapetonas. La Isla Paraíso (no se les pudo ocurrir un mejor nombre) estaba llena de mamazonas, perdón quise decir amazonas, estas mujeres se supone que huían del machismo antiguo, o sea que durante miles de años se habían privado de un buen y siempre sano “revolcón” con el sexo opuesto (so sad). En esa isla estas féminas encontraron los secretos de la inmortalidad, nada de cremitas, botox, colágeno o restiradas de piel con el Dr. Del Villar, simplemente algo mágico que las hacía inmortales y les daba poderes sobrenaturales.

El mayor Steve Trevor luego de caer en la isla, el muy menso en lugar de callarse su boquita y quedarse a vivir ahí con esos pollotes en calidad de “único hombre varón masculino, del verbo no te agaches porque te chingo”, les cuenta que los nazis se están pasando de lanza con el resto del mundo y que este corre peligro. La mera mera de la isla, la Reina Hipólita (interpretada por Carolyn Jones mejor conocida como Morticia Adams), decide enviar a la más efectiva de sus amazonas para que ayude a los aliados. La elegida resulta ser su hija la Princesa Diana, mejor conocida como Lady Di… ¡ah no!, esa era otra Princesa Diana; bueno pues esta Princesa Diana, la de la isla, una vez que lleva al mayor Trevor a un buen nosocomio (como dicen los reporteros de nota roja), comienza a luchar en contra de los malandrines nazis. Con el fin de no ser descubierta ella inteligentemente se pone unos lentes y listo, así ya nadie la reconoce, tipo Superman (el estúpido del Subcomandante Marcos de haberlo sabido se hubiera puesto unos lentes y se habría ahorrado el incomodo y sudoroso pasamontañas). Además de los lentes la heroína (heroína de héroe no de “ponte hasta la madre”) adopta una segunda identidad como la militar Diana Prince y así pasa desapercibida.



La Princesa Diana (Lynda Carter) y la Reina Hipólita (Carolyn
Jones) en Wonder Woman.

Carolyn Jones a quien todos conocimos como Morticia Adams
interpretó a la mamá de la Mujer Maravilla.


Pero cómo no te voy a querer... miren nada más
que chulada de mujer la Lynda Carter (Wonder Woman).


Para la segunda temporada de la serie la ABC cedió los derechos a la CBS mismos que le dieron un toque más moderno a la serie llevándola de los años 40s a los modernísimos años 70s. Con esta medida los escritores de la serie tuvieron más libertar para enfrentar a la Wonder Woman con nuevos malechores.

No nos hagamos, todos lo que más recordamos de esta super héroe es su híper sexy uniforme, uniforme que en un principio incluía una coqueta faldita misma que fue eliminada para deleite de los libinoputridos pubertos de ese entonces, o sea yo. El uniforme incluía el famoso cinturón de fuerza, la tiara telepática, los brazaletes con los que repelía todas las balas (desde calibre 22 hasta cuerno de chivo mata narco), y por su puesto el famoso lazo dorado mágico mejor conocido como “el lazo de la verdad”. Seguro todos recuerdan este dichoso lazo que resultaba más efectivo que el viejo y conocido “tehuacanazo” ya que bastaba con rodear a alguien con él para que dijera la verdad y nada más que al verdad. Claro, para las fantasías de un puberto de mente amplia y creativa como yo, imaginaba que este lazo también le serbía para dar rienda suelta a sus instintos sadomasoquistas producto de la falta de cariñitos y cuchicuchis en la Isla Paraíso… sí, ya sé, yo necesitaba ayuda psicológica en ese entonces (y creo que aun ahora jeje).



El traje de la Mujer Maravilla, seguro que en una
Sex-Shop sería un éxito.

Lynda Carter, la Mujer Maravilla, en posición
de combate... yummy yummy.

Lynda Carter nos muestra su Tiara Telepática y
sus Brazaletes repele cuernos de chivo.



Pero no solo el lazo mágico era uno de sus gadgets favoritos, también tenía su súper avión invisible, era como de cristal, lo que según yo no permitía ver el avión pero sí los calzones de la Mujer Maravilla, bueno, como diría Jaime Sabines: “Yo no lo sé de cierto, lo supongo”. Otra cosa muy chistosa era el modo en que se transformaba de Diana Price a Wonder Woman; su transformación consistía en dar vueltas y vueltas cual niña oligofrenia hiperquinetica de escuela Montessori hasta que comenzaban a salir rayos y centellas de su persona (yo creo que así vomitaban las amazonas), al final y una vez terminada la transformación ella ya salía con su bonito y sexy uniforme lista para combatir a los malandrines. También llegó a tener un poder en la primera temporada que por ridículo terminaron quitándole, tenía el poder de hacer mímica imitando la voz de otras personas, algo así como lo que hacía Carlos Monroy, el de Neto y Titino.


El maravilloso avión invisible de la Mujer Maravilla el cual
nos permitía verle los calzones desde la Tierra. 


La querida Lynda Carter llegó a aparecer en películas de esas llamadas “Serie B”, o sea bastante chafas, incluso en una de ellas llamada “Bobbie Jo and the Outlaw” (1976) generosamente nos mostró sus encantos (sus boobies, o lo que es lo mismo “chichis pa’ la banda”) cosa que el respetable agradecimos.



Lynda Carter topless en "Bobbie Jo and the Outlaw" (1976).

Lynda Carter topless en "Bobbie Jo and the Outlaw" (1976).

Lynda Carter topless en "Bobbie Jo and the Outlaw" (1976).
En esta foto parece ser que sorprendieron a Lynda Carter en
algún vestidor. No estoy seguro de la autenticidad de la
foto, de todos modos aquí se las comparto. 



Bueno pues espero que este bonito recuerdo de Lynda Carter sirva para homenajear a una de las mujeres más sexys de los años 70’s, yo por mi parte la recordaré siempre en su bonito y sexy uniforme persiguiendo a los malandrines al tiempo que enseñaba pierna y demás encantos corporales.



Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí mas chidos!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quien no le dedico una a esta hermosura natural de mujer con esos ojos azules penetrantes y esas bubies de Afrodita apuntandote, no tuvo infancia!