03 noviembre 2013

Palomitas de Maíz, buenas pa viajar en el tiempo



Siempre lo he dicho, el olfato es una de las máquinas para viajar en el tiempo más efectivas. Hace unos días, mientras preparaba unas ricas palomitas de maíz en el microondas, mi madre llegó hasta la concina seducida por el aroma que despedía la bolsa ACT II. Apenas llegó, comenzó a platicarme con harto entusiasmo:

Uy, clarito recuerdo cuando comí por primera vez unas palomitas.
- ¿Dónde fue, en algún viejo cine de la Ciudad de México?
- No. Me acuerdo muy bien, las primeras maquinas que llegaron de Estados Unidos para hacer palomitas las vi en los portales que están en el Zócalo, ahí por donde ahora hay muchas joyerías y los famosos sombreros “Tardan”.
¿Entonces cuando eras chavita no vendían palomitas en los cines?
- Claro que no. Cuando yo iba a los cines que estaban en San Juan de Letrán (hoy Eje Central) o en Av. Juárez, yo compraba a la entrada dulces, pepitas, garbanzos, cacahuates garapiñados, gomitas, etc., pero nada de palomitas. Cuando aparecieron las máquinas que te digo, yo era feliz comprando mis palomitas cada vez que iba al centro. Ya luego comenzaron a meterlas a las dulcerías de los cines.
Qué chido.


Las primeras máquinas para preparar palomitas que
llegaron a México eran similares a estas y estaban
en los portales del Zócalo según mi madre.


Después de esta interesante y nostálgica plática con mi madre me puse a investigar el origen de las palomitas de maíz. Resulta que se han encontrado restos de palomitas en entierros prehispánicos de más de 1500 años, incluso hay quienes dicen que se hacían ya desde hace 5000 años. En el México prehispánico se comercializaba con ellas, se llamaban momochtli y se preparaban en ollas de barro calientes o poniendo los granitos de maíz directamente sobre cenizas ardientes.

Yo recuerdo lo feliz que era de niño cuando mi abuelita nos preparaba palomitas para ver las matinés del canal 5 los sábados. Antes de que comenzara la película de “Chabelo y Pepito contra los Monstruos”, o de “Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos”, o de “Las Aventuras de Juliancito”, o cualquier otra, mis primos y yo bajábamos a la cocina para que mi Inmortal abuela nos preparara palomitas de maíz para ver la película en turno.

Por su puesto que en aquel tiempo los extraterrestres todavía no nos habían regalado la bonita tecnología de las microondas, por lo que la preparación de este bonito snack gabacho era muy diferente a como lo conocemos ahora. Mi abuela tenía una olla especial para hacer palomitas. Era una especie de olla exprés aunque no tan gruesa y pesada. Tenía en la parte superior una tapa con una pequeña ventanita de vidrio y una manivela que se giraba para mantener en movimiento los granitos de maíz durante todo el proceso. También tenía pequeños orificios en los costados para permitir que la liberación del vapor. Era muy fácil preparar las palomitas, solo se agregaba el maíz, un poco de aceite, se cerraba la olla, se ponía al fuego, y se giraba la manivela hasta que terminaran de estallar todos los granitos. Finalmente se le agregaba sal y listo, palomitas calientitas y recién hechas en casa.


Esta olla para preparar palomitas era muy parecida a la que tenía
mi abuela cuando yo era niño.


Recuerdo que un vez sacaron a la venta maíz palomero pero de colores. Era super padre ver como quedaban las palomitas de diferentes colores. El sabor era el mismo, supongo que los granitos de maíz estaban pintados con pintura vegetal.


Las palomitas hechas con maíz palomero de colores no quedaban
presisamente como estas, pero más o menos se pueden dar
una idea.


Las primeras palomitas de maíz acarameladas que probé en vida fueron afuera de una iglesia. Esas palomitas de cochecito que venden afuera de las iglesias me imagino que tienen el mismo encanto de aquellas que probó por primera vez en los portales del Zócalo. Ahí mismo fue donde las probé con mantequilla, de esa que tienen derretida junto a la olla donde las están haciendo y que yo siempre pedía que les echaran más y más mantequilla.


Todavía en estos días cuando paso por una iglesia o feria en donde venden estas palomitas, no dejo de comprar por lo menos una bolsita para recordar aquellos tiempos en lo que yo era un crío tragón. Las palomitas del cine claro que también tienen su encanto. Hoy ya las hacen de diferentes tipos, pero al fin y al cabo, todas huelen a palomitas que es lo que le da al cine su encanto. Espero que nunca desaparezcan las palomitas de nuestras vidas, porque aparte de ser muy ricas, son un buen pretexto para viajar en el tiempo. 


Video: Por ahí de 1972 la siguiente canción se puso de moda en México, a ver si la recuerdan, se llamaba así, simplemente, "Palomitas de Maíz".







Los tiempos pasado no fueron mejores, ¡pero sí más chidos!

4 comentarios:

TeReSa dijo...

Recuerdo cuando hacíamos palomitas o frituras en la casa y por lo regular, se me quemaban.

Aquellas épocas en que las palomitas las vendían en bolsas de papel encerado, no hace mucho pero todo cambia tan rápido.

Salu2!!

Anónimo dijo...

TE EQUIVOCAS, definitivamente si fueron mejores LOS TIEMPOS PASADOS!!

Sal dijo...

Asi es!! El olfato evoca memorias extremamente reconditas y aparentemente olvidadas, en una forma vivida como ningun otro sentido!!! Basta oler un aroma pasado para en un instante evocar con sumo realismo recuerdos, personas, vivencias, lugares, cosas, etc.
A mi me sucede en especial con perfumes que mi mama usaba cuando era chico, o algun jabon que en casa de mis tios se usaba, etc.

Sal dijo...

La receta para nosotros los pobres de aquel entonces era sencilla:

Ponias a cocer algo de aceite en una sarten, ya caliente echabas los granos y la tapabas luego luego y la agitabas de vez en cuando hasta que los granos comenzaban a brincar. Ahi debias echarle un ojo seguido o guiarte por el olor para que no se quemaran...despues agregabas nomas sal y listo! nos empujabamos unas buenas palomas mientras veiamos y llorabamos con Candy Candy, etc.
Luego descubrimos una sencilla y barata receta para el caramelo (aunque si no eras cuidadoso se ponia como roca en minutos!):
Simplemente ponias a fuego en una sarten azucar y un poco de agua y la movias hasta que esta se derretia, y de inmediato la esparcias sobre las palomas antes que se hicieran roca, pero el reto estaba en no quemarte porque estaba hirviedo!
ahhh que epocas tan inocentes en que no necesitabamos smartphones, internet, videogames, ipods, etc etc