26 mayo 2013

Hamburguesas BONANZA, TOMBOY y BURGER BOY... yummy yummy!



Seguramente todos recuerdan a Pilón, el personaje glotón que aparecía en las caricaturas de “Popeye el Marino”, bueno pues gracias a este simpático y rollizo personaje adicto a las “jamberguers” (hamburgers) fue que yo desarrollé mi gusto y afición por las hamburguesas. Así es, es muy probable que luego de ver tantos capítulos de “Popeye” en mi flamante televisión blanco y negro marca Philco (con patas) en los que aparecía el vividor de Pilón comiendo cientos de hamburguesas, fue que comenzó mi gusto por ellas.  


BONANZA

Quizás la primera hamburguesa que comí en mi vida fue en un lugar llamado Bonanza. A un lado del Teatro de los Insurgentes, en la esquina que hacen las calles de Insurgentes y Mercaderes, allí se encontraban estas maravillosas hamburguesas que casi estoy seguro se llamaban Bonanza, y digo casi, porque el libinopútrido de mi padre las rebautizó como “Las Güeras”. A este lugar acudían muchos jóvenes en moto, onda Steve McQueen Región 4, y junto con estos setenteros “choppers” también acudían una serie de chicuelas piojosas instaladas en la onda “hippie”, pero eso sí, de muy buen ver. Bueno pues gracias a esas güeras a go go fue que mi padre rebautizo el lugar como “Las Gueras”, así que desde que yo era un escuincle nalgas miadas siempre nos referimos a ese lugar con ese nombre.

El lugar era muy padre, tenía servicio en los coches. Junto a donde se estacionaba cada coche había una bocina para poder ordenar desde allí, así que solo había que hacer un poco de tiempo escuchando la radio (La Pantera o Radio Variedades) en lo que aparecía una persona cargando una charola con la orden, misma que sujetaba en la puerta del coche. También tenía mesas con sombrillas para los que preferían bajarse a comer o que no tenía coche (para la “prole” como diría Pau Peña).

Hubo un tiempo en que yo ya no disfrutaba tanto ir a “Las Güeras” porque en una ocasión en que yo andaba de hiperquinético (hiperquinético: modo elegante y contemporáneo de llamarle a los niños cabrones y jodones) mi padre se acercó a un grupo de estas güeras y les dijo que les regalaba al orgullo de su nepotismo por latoso, obvio, yo me pegué el susto de mi vida y lloré y lloré cual Magdalena picando cebolla. Hoy me cae que no lo hubiera pensado dos veces y en friega hubiera aceptado la oferta de irme con esos bombones marca Clairol con minifaldas… es de que resulta que heredé lo libinopútrido de mi padre, ni modo.

Hoy en el lugar en donde se encontraban las hamburguesas Bonanza hay un edificio alto con un Vips en la planta baja, y cada vez que paso suspiro, claro, por las hamburguesas y por las güeras.


De lado derecho del teatro de los Insurgentes se encontraban las Hamburguesas
BONANZA, lástima que no hay una imagen en donde se puedan apreciar. 



TOMBOY

Obvio que no todos se acuerdan de las hamburguesas Bonanza, no todos son tan putrefactos y jurasicos como yo, pero seguro que de las que sí se van a acordar son de las Tomboy. A ver, quién no pasó alguna vez frente al Parque Hundido y vio ese entrañable restaurante de hamburguesas con servicio al coche… seguro que todos. Era un lugar pequeño pero con toda la personalidad necesaria para hacer de este sitio un icono de los restaurantes de hamburguesas en la Ciudad de México.

El lugar exacto en el que se encontraban estas hamburguesas Tomboy era sobre la avenida Insurgentes entre las calles de Magnolias y Millet. El servicio era al aire libre, para ello habían dispuestas varias mesas con sombrillas, mesas que en un principio no estaban fijas al suelo, luego, con el tiempo, se cambiaron por una fijas ya empotradas al suelo. Pos su puesto que también había servicio en el coche, aunque como era un lugar pequeño la verdad es que no cabían muchos alrededor del restaurante. Las hamburguesas eran muy buenas y ni qué decir de las malteadas. Este lugar funcionó seguramente hasta finales de los ochentas, y estoy seguro de eso porque ahí terminé con una de mis novias más queridas allá por 1986 y fue mientras comíamos unas deliciosas hamburguesas jeje.

Pero había otro Tomboy al que yo iba aun ya estando estudiando en la Universidad. Este restaurante también estaba sobre la avenida Insurgentes, solo que más al sur, el lugar exacto era entre las calles de Rafael Checa y Dr. Galvez, hoy en ese lugar hay una mueblería y una panadería “El Molino”. Este Tomboy seguramente duró muchos años porque yo comencé a ir desde que tendría unos cuatro o cinco años y deje de ir como hasta los 20 años. Cada vez que mi padre nos llevaba a mi hermano y a mí a “Mundo Feliz”, un lugar con juegos infantiles que estaba más o menos frente a El Relox, la parada obligatoria para comer era en este Tomboy. Una cosa que a mi hermano y a mí nos llamaba mucho la atención era el WC miniatura que había en los baños ex profeso para ser usado por los niños cagones como nosotros. Este lugar también tiene un significado sentimental para mí ya que ahí me hice novio de una niña muy linda de la universidad, por ahí del 89. Bueno pues como verán no solo mi estómago me une a este restaurante, también mi corazón tiene una deuda con el Tomboy.

Otro Tomboy que llegué a visitar en varias ocasiones fue el que está (¿o estaba?) en la costera Miguel Alemán de Acapulquito; la verdad es que ya hace tanto tiempo que no voy a bello puerto que no tengo idea si todavía existe o ya no… espero por el bien de mi nostalgia que sí.


TOMBOY de Insurgentes y Magnolia.

TOMBOY de Insurgentes y Magnolia.

TOMBOY de Insurgentes y Magnolia

TOMBOY de Insurgentes y Magnolia ya con las mesas y sillas fijas al suelo.

TOMBOY de Insurgentes y Magnolia en los 80's.




BURGER BOY

Otras hamburguesas que eran de cajón para aplacar la lombriz eran las Burger Boy. La leyenda urbana decía que el dueño de esta cadena de hamburguesas era Chabelo, la verdad es que nunca supe si esto era cierto o no. Quizás como en su longevo programa “En Familia” anunciaba las Burger Boy de ahí venga esta creencia popular; algo así pasa aun en nuestros días con la mueblería que aparece en su programa, hay quienes afirman que él es el dueño de “Muebles Troncoso”… sabe.

A mí en lo personal nunca me gustaron estas hamburguesas, pero como había por todos lados una sucursal, pues fueron las que más comí en mi edad puberta. La última Burger Boy que visité estaba en la calle de Coruña por el metro Viaducto. Recuerdo que en Monterrey, allá por los años 80’s , se pusieron de moda y era muy nice ir a comer a la Burger Boy que estaba, creo, allá en la Colonia del Valle.


Yo me imagino que las “Mugrer Boy”, como mis amigos y yo les decíamos, habrán desaparecido por ahí de finales de los 80’s o comienzos de los 90’s cuando las cadenas transnacionales comenzaron a aparecer en mi tenochca ciudad.


Hamburguesas BURGER BOY.


Este es un video con una recopilación de algunos de los comerciales para televisión de las hamburguesas BURGER BOY... chéquenlo. 






Bueno pues estos tres restaurantes de hamburguesas: Bonanza, Tomboy y Burger Boy fueron parte muy importante de mi dieta a lo largo de mi infancia, de mi pubertad y de mi cuasi edad adulta, a ellos les debo la bonita obstrucción de mis arterias y el colesterol que circula en estos días por mi sangre. Es cierto que hay otros restaurantes de hamburguesas que han pasado por mi vida: Mr. Kelly’s, Chazz, Wendy’s, McDonalds, Burger King, Johnny Rockets, Carl´s Jr., Hooters, Friday's, Chilis, etc., algunos de estos restaurantes ya no existen, otros existen e incluso son mejores, ¡ah! pero eso sí, ninguno de ellos me trae los mismos recuerdos que mis nostálgicas hamburguesas Bonanza, Tomboy y Burger Boy… ni modo, qué quieren, mi estómago también tiene sentimientos y es un nostálgico empedernido como yo.


Las demás hamburguesas de mi vida, pero ninguna tan memorable como
las BONANZA, TOMBOY y BURGER BOY. 




Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!