19 septiembre 2012

Emmanuel... tú y yo




Hace muchos años en una galaxia lejana… bueno, para ser más precisos, allá por 1980 en la Arena México, tuvo a lugar un bonito concierto al cual fui llevado por mi sacrosanta madre prácticamente en calidad de “levantado”. Si, aunque no lo crean, por aquellos lejanos años en la Arena México no solo se presentaban las luchas, el box, el Holiday on Ice y el Circo Atayde Hnos., también, de vez en cuando, presentaban magnos conciertos como este (bueno, ni tan magnos).

El concierto en cuestión era de la que con los años terminaría convirtiéndose en una de mis cantantes favoritas, la gran Rocío Durcal. Sin embargo, en esta ocasión no quiero hablarles de ella, sino del artista que le abrió el concierto aquella noche. Un muchacho greñudito, de no malos bigotes (según mi madre y mi tía) y que recién había tenido un gran éxito producto de su participación en el otrora famoso Festival OTI. Me refiero por su puesto a Emmanuel (no a la dama que aparecía con poca ropa en las películas de media noche del cine Pedro Armendáriz sino al cantante).


Emmanuel cantando en el Festival OTI el tema "Al Final".


Aquella noche en la Arena México, Emmanuel habrá cantado cuando mucho, unos 20 minutos para luego dejarle libre el escenario a Rocío Durcal quien ya era una artista bastante conocida en nuestro país.

Pero el tiempo pasó y Emmanuel conoció a Manuel Alejandro quien le hizo el que quizás ha sido el mejor álbum de toda su vida artística, el famoso álbum “Íntimamente”. Y así como él, yo también crecí, deje de ser un preteen y me convertí en un teenager, o sea, un puberto hormonal en toda la extensión de la palabra (y demás miembros). Recuerdo que compré ese casete en Aurrera con mis domingos y lo toqué una y mil veces. Con ese casete de Emmanuel tuve mis primeros pensamientos concupiscentes y calenturientos; con ese casete me enamoré (sin ser correspondido) de dos que tres mozuelas de mi escuela a las cuales por cierto no me pude llevar al río; con ese casete me puse mi primera guarapeta etílica; y con ese casete intercambié, también por primera vez, fluidos corporales con un ser humano vivo del sexo opuesto. Aun hoy, a la distancia, sigo disfrutando de todas esas maravillosas canciones: “Insoportablemente Bella”, “El día que puedas”, “Esa triste guitarra”, “Quiero dormir cansado”, “Caprichosa Maria”, “Todo se derrumbo dentro de mí”, “Con olor a hierba” (de mis favoritas), “Este terco corazón”, “Eso era mi vida” y “Tengo mucho que aprender de ti”.




El tiempo siguió su curso, y para cuando yo ya estaba en la prepa, Emmanuel ya era uno de los artistas más importantes de México y sus alrededores. Yo seguía escuchando su álbum “Íntimamente” y el seguía acumulando éxitos con cada uno de sus nuevos álbumes. Recuerdo en partícula uno de sus éxitos, “Toda la Vida”, esa rolita le pegó cañón, aunque también existía la versión de un cubano muy chocantito llamado Franco que era bastante pegajosa. El dichoso cubano, al poco rato, se perdió en el olvido mientras que Emmanuel siguió creciendo y creciendo como artista.





Por aquellos años, yo ya estando en la universidad, Emmanuel solía presentarse con gran éxito en el centro de espectáculos “Premier”, lugar que estaba al sur de la ciudad en la Av. San Jerónimo. Él, junto con Yuri y Juan Gabriel, eran los artistas más exitosos que se presentaban en ese lujoso y maravilloso lugar. Por cierto, se dice, se comenta, y se rumora, que el dueño del “Premier” era Rafael Aguilar Guajardo, el mero mero iniciador del Cartel de Juárez, y también dueño del equipo de Fútbol de Puebla y del semanario “Impacto”.


Marquesina del Premier en total abandono.
Foto: Proyecto Oxido

Así luce el que fuera el mejor centro de espectáculos de México
allá por los años 90's.
Foto: Proyecto Oxido


Recuerdo que en una temporada en la que se presentó Emmanuel en el “Premier”, dentro de la escenografita, en medio del escenario, aparecía una gran locomotora entre los músicos que causaba harto asombro al respetable. Era un show de primera, aunque ciertamente para verlo había que tener algo de varo, sino es que mucho, porque ahí se cenaba y se tomaba en serio. El “Premier” vino a ocupar el lugar que había dejado “El Patio”, otro centro de espectáculos muy famoso y exitoso, pero sin las comodidades del “Premier”.


El famoso centro de espectáculos "El Patio" que fuera desplazado
por el Premier.


Durante toda mi etapa de universitario yo seguí escuchando a Emmanuel, canté: “Tu y yo”, “Solo”, “La chica de humo”, “Pobre diablo”, “La última luna”, “Detenedla ya”, etc. Luego, de repente, un día Emmanuel grabó “Corazón de Melao” y como que ya comencé a hacerle fuchi a su música.

El tiempo pasó, y pasó y pasó, y tanto él como yo nos dimos cuenta que lo mejor era que él cantara de nuevo sus éxitos de antes y que yo los volviera a escuchara, y así fue que retomamos nuestra bonita relación artista-fan que tanto disfrutamos en los lejanos años ochentas y noventas.




Ahora el buen Emmanuel suele presentarse en el Auditorio Nacional y yo suelo acudir puntualmente a su encuentro para pasar un par de maravillosas y nostálgicas horas juntos. Por cierto, Emmanuel está por presentarse próximamente en el Auditorio Nacional, el problema (al menos para mí), es que ahora suele invitar al escenario a su desabrido y soporífero hijo Alexander Acha, cosa que no me gusta nada. Y es que eso de tener que fumarme al crío “ajuerzas”, no me pasa, así que por primera vez en mucho tiempo creo que le voy a fallar al caballero de las siete lunas y no asistiré a su próximo concierto. Como quiera, así como Rick (Humphrey Bogart) e Ilsa (Ingrid Bergman) siempre tendrán Paris para ellos, pues Emmanuel y yo siempre tendremos al “Premier” para nosotros. Por cierto, mientras escribía este nostálgico mamotreto, escuché mi viejo casete “Íntimamente” de Emmanuel... ¡¿quiuvo?!


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

siempre he pensado que emmanuel con solo dos discos:al final (1979) e intimamente (1980),fue muy superior al sobrevalorado teporochin "pepe pepe" que desgraciadamente lo consideran mejor que a emmanuel..
que rolas: al final,ese terco corazon, todo se derrumbo, etc. son clasicos.. todo lo que le produjo manuel alejandro en esos años fue puro hit...

Anónimo dijo...

Yo pienso que son dos artistas muy diferentes y cada uno tiene su merito propio, no es posible compararlos. Comparar a Lennon con Dylan seria igual de ocioso. Emmanuel siempre busco innovar, incluso lo criticaron mucho por eso pero el aun asi se atrevio. Yo no tenia ni la edad ni el dinero para ir a Premier asi que me quede sin conocerlo, ni modo.