29 agosto 2012

El Photoshop en el Precámbrico




Hace apenas unos pocos años todavía no existía el verbo “fotochopear”, es más, aun hay gente que piensa que la acción de “fotochopear” consiste en introducir en repetidas ocasiones una fotografía en un rico y aromático chocolate caliente.

Hoy en día, cualquiera que tenga los cocimientos de un ingeniero en computación de la NASA, o sea, cualquier niño mayor de ocho años, esta harto capacitado para usar este maravilloso programa que entre muchas otras cosas sirve para editar fotografías.

Todo ese complicado proceso para retocar fotografías que requería de una gran habilidad por parte del fotógrafo y del uso de mucho material fotográfico ahora ha sido sustituido con un trinche software. Desde que apareció el Photoshop desaparecieron la celulitis, las patas de gallo, los lunares con pelos, las llantitas y los gorditos incómodos, las cicatrices de golpecitos o de megacesáreas, los dientes chuecos y amarillos, las orejas de “spitfire”, en fin, todos y cada uno de esos defectillos que tanto incomodaban a las Top Models o a las tías vanidosas.

Pero el Photoshop es más que un software para retocar fotografías, también nos permite hacer excelentes fotomontajes que son la delicia de los “tabloides” y las revistas de espectáculos. Con unos cuantos pasos, usando el Photoshop, podemos aparecer a un lado del bizcochito de nuestros sueños, incluso en situaciones harto comprometedoras para ellas y placenteras para nosotros.

Para los artistas y diseñadores creativos, el Photoshop es una excelente herramienta que les permite realizar verdaderas obras de arte de un modo relativamente sencillo. Sin embargo, los enfermos de nostalgia como yo, seguimos extrañando las maravillosas fotos de antes que eran el resultado del trabajo creativo y artesanal de los fotógrafos del ayer.

Ahora que he estado revisando y clasificando algunas fotos que recién han llegado a mis manos y que a partir de ya formarán parte de mi impresionante acervo fotográfico familiar, me encontré con estas tres joyas que con gusto comparto con ustedes y que sirven como muestra de lo que hacían los fotógrafos de principios del siglo XX en lo que respecta a fotomontaje. Díganme si no son una chulada estas fotos.


Este es mi abuelo Vicente seguramente con su primera novia. La foto debe de
ser de 1923.

Aquí está mi papá Rules en un modernísimo y casi supersónico avión. En
la parte de atrás se alcanza a ver algo que parece ser el Castillo de
Chapultepec, por lo que es muy probable que ahí se haya tomado.
La foto es del 1934.

Aquí está mi Inmortal abuela junco con su hermana Carmen dentro de un
aromático buquê de flores. La foto es de los años 40's.


Bueno, para muchos estas fotos seguramente tienen unos efectos harto burdos y grotescos, pero para mí y para los amantes de la fotografía “neta”, seguro que estas fotos les parecerán sencillamente encantadoras y maravillosas... unas obras de arte. 


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes toda la razon, el trabajo de los fotografos de antes era artesanal y mas artistico y habia que ser un profesional para poder obtener buenos resultados a la hora de retocar una foto o de hacer un fotomontaje. Ahora el photoshop es una buena herramienta pero le ha quitado el "romantisismo" de los procesos fotograficos de antes. Excelente tu post y tu blog, felicidades.

Gabriela Gv. dijo...

Estan preciosas tus fotos y yo estoy de aceuerdo, esas fotos siempre tendran un encanto que ningun programa de computacion podra igualar. :)

Anónimo dijo...

Ahora todos hacen bonitas fotos, pero no necesariamente buenas fotos, esas siguen siendo de los talentosos como tu. ;)

Gina.