15 julio 2012

El Puerto de Liverpool ¡sí fia!




El arte de la fiada, del “luego le pago”, o sea, el arte de planchar la tarjeta de crédito, ya tiene un buen de tiempo. El otro día, mientras revisaba una de mis muchas cajas de recuerdos, me encontré con algunas cosas de mi abuelo y entre esas cosas venía la tarjeta de crédito más antigua que yo haya visto.

Recuerdo que la primera tarjeta de crédito que tuvo mi padre fue de la tienda Sears. La recuerdo porque cuando él pasó a retirarse de nuestras vidas, mi madre adopto esa triste tarjeta que se encontraba en la orfandad absoluta y la uso por muchos años. Esa tarjeta de crédito era más pequeña que las tarjetas actuales y casi estoy seguro que no era de platico sino de metal.

Pues bien, la tarjeta de crédito de mi abuelo que acabo de rescatar de una caja de recuerdos, es seguramente mucho más antigua que aquella tarjeta de Sears de mi padre. Esta tarjeta, la de mi abuelo, es más pequeña de lo normal y está hecha de metal y papel. Además, la tarjeta de crédito viene en un pequeño estuche, aparentemente de cuero, bastante mono. Esta tarjeta de crédito la podía utilizar mi abuelo en la tienda “El Puerto de Liverpool”, precursora de las actuales tiendas departamentales “Liverpool” y “Fabricas de Francia”, y que apareció por vez primera en el Centro de la Ciudad de México en el año 1872.

La tarjeta de mi abuelo debe de ser posterior al año 1944 que fue cuando “El Puerto de Liverpool” se constituyó ya bajo el régimen de sociedad anónima, como bien se puede leer en el reverso de la tarjeta.


Tarjeta de Crédito de "El Puerto de Liverpool" (anverso).

Tarjeta de Crédito de "El Puerto de Liverpool" (reverso).


Solo mi abuelo y su historia crediticia sabrán que tan bueno era mi abuelo para caerse con su cuerno puntualmente o si estaba en la nada honrosa lista de los clientes morosos; lo cierto es que seguramente mi abuelo compró en ese tienda muchas de las cosas interesantes que yo llegué a conocer cuando visitaba la casa de mi inmortal Abuela. Hoy las tarjetas de crédito son muy comunes y harto útiles, pero les apuesto lo que quieran, a que ninguna de las tarjetas actuales tiene la personalidad y el carisma que tenía la tarjeta de crédito de mi querido abuelo Vicente.


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendo, seguro que a los dueños de Liverpool les gustaria tener esa tarjeta de tu abuelo. Quizas te la cambiarian por una buen plasma! jaja

Arturo Gomez dijo...

Mi papá también tenía una de Sears, no era de metal pero si mas chica que las actuales. Me imagino que así era la tarjeta de la que hablas. Bueno post!

Arturo Damian dijo...

¿Alguien sabe cuando desaparecio el Puerto de Liverpool para convertirse en Liverpool? ¿Se acuerdan de otra tienda que se llamaba "Paris Londres"?

Anónimo dijo...

Increible, son piezas de museo esas tarjetas de credito.