14 marzo 2012

Starsky and Hutch



De todas las series policíacas que vi durante mi infancia y adolescencia, no hay duda que mi preferida fue Starsky and Hutch. Y cómo no si este par de detectives eran la neta a la hora de apañar a los malandrines. Ver una persecución a pincel de Starsky corriendo con sus tenis Adidas azules o bien en su súper coche deportivo, era simplemente súper emocionante.

Esta serie comenzó a transmitirse en 1975  y duró cuatro temporadas hasta 1979, sin embargo, Canal 5 de Televisa la retransmitió infinidad de veces dado el enorme éxito que tuvo. Los dos actores principales eran Paul Michael Glaser (Starsky) y David Soul (Hutch). Sin duda que el personaje preferido de la mayoría de los pubertos que éramos fans de esta serie era el detective Dave Starsky, por su modo de ser, por su modo de vestir, por su súper coche, por su modo de corretear a los pillos y por los certeros zapes que les aplicaba a los malandrines, ¡ah!, pero principalmente, por el bonito suéter 100% lana estilo Chiconcuac que solía usar en el programa. Increíble, pero después de ver el suéter de Starsky, la mayoría de mis amigos y yo corrimos a comprar uno igual al vecino pueblo de Chiconcuac; ya saben, de esos que no tenían botones y se ajustaban con un cinturón como si se tratara de una bata.







Un capitulo aparte merece el coche de Starsky. Se trataba de un flamante Torino rojo con una franca blanca que iba por los costados y que atravesaba la parte trasera del toldo. Por aquellos años muchos pelados comenzaron a pintar sus coches de rojo con esa franja blanca sin importar que se tratara de modelos que nada tenían que ver con un Ford Torino como el de la serie. Recuerdo haber visto Valiants, Mavericks, Mustangs, incluso Datsuns y Opels, todos pintados de colorado con la dichosa franja blanca. Claro que aquellos abortos de Torino nada tenían que ver con el coche de Starsky, mismo que al principio de cada capítulo, aparecía en una bonita persecución haciendo donas en el pavimento y quemando llanta a todo lo que daba. Durante cada capítulo, yo solo esperaba el momento en que Hutch, que normalmente era el copiloto de Starsky, colocaba la torreta encendida en el toldo del Torino para, entonces si, disponerme a disfrutar de una emocionante persecución por las calles de Los Angeles.






Por otro lado, el coche de Hutch era una carcacha, algo así como un Ford Galaxie 500 modelos 1973, color dorado, si no me equivoco. Como quiera, este vehículo también tenía su sex appeal y su charm personal. El coche de Hutch aparecía esporadicamente en la serie. 




Otro personaje súper importante en la serie era Huggy Bear (Antonio Fargas). Huggy Bear era el “snitch” (soplón) de Starsky y Hutch. Un negrito simpático y bonachón que vestía de forma estrafalaria y que se las sabía de todas, todas. No sé ustedes, pero mis lacras amigos y yo siempre encontramos un flaco de piel kalimbosa dentro de la banda al cual apodarle “El Huggy”.




Por último estaba el jefe de este par de tiras, el Capt. Harold Dobey (Bernie Hamilton), él era otro morenazo bastante gruñón que se la pasaba cajeteando a Starsky y Hutch todo el tiempo.




Las armas que usaban Starsky y Hutch eran diferentes, Starsky usaba una escuadra y Hutch un revolver. Además ellos pusieron de moda las “sobaqueras”, esas fundas que van a la altura de las costillas en donde se guardan las armas.






La serie en un principio era bastante violenta, sin embargo, luego de un par de temporadas decidieron hacerla más light y le dieron un enfoque más romántico. Y creo que hicieron bien, porque no están ustedes para saberlo… ¡ah!, pero yo sí para contárselos. Resulta que cuando yo iba en la secundaria, un buen día, me tocó presenciar en los pasillos de la escuela, un verdadero y cruel acto de agandalle en contra un escuálido y famélico compañero. Al yo ser testigo de ese “bullying” (como le llaman ahora), no me quedó de otra más que entrar en escena raudo y veloz. Luego de meterme en personaje (el de Starsky, obvio) me encaminé hasta donde estaba ese manchadito individuo, retire a la victima de “bullying” de la escena del crimen y le dije al agresor, textual: “estás arrestado”. Acto siguiente, lo tomé del brazo, le aplique la manita de puerco (igual que Starsky), y lo azoté fuertemente en contra de la pared del pasillo para proceder a “catearlo”. El problema fue que, o alguien me movió la pared o yo fallé a la hora de calcular el punto de impacto, porque, sin querer queriendo, atravesé al pobre niño gandalla por una ventana. Así es amigos, igualito que en las películas del viejo oeste, mandé a este presunto culpable desde el pasillo hasta el interior de uno de los salones, vía ventana de vidrio. El sonido de la ventana al romperse fue bastante cañón, mis compañeritos que presenciaron aquel acto de justicia no daban crédito de lo que habían visto. Yo, la verdad, lo reconozco, estaba más pálido y asustado que el  “stuntman” que había atravesado involuntariamente la ventana. Corrí inmediatamente al interior del salón, lo levante esperando encontrarlo aun con vida, cosa que afortunadamente pasó, y procedí a revisarlo para ver que le había pasado. Milagrosamente solo se había cortado una oreja y sangraba poco de un lado de la cabeza. Rápido le propuse que si no hacía panchos yo pagaría la ventana, sin embargo, antes de que me pudiera contestar, yo ya tenía atrás al perfecto de la escuela mismo que inmediatamente me condujo a la dirección. Desafortunadamente por aquellos años yo ya contaba con “ciertos” antecedentes de niño “hiperquinético” (o cabrón, como quieran llamarle). Total, que no me pude librar de pagar la ventana y de una buena “expulsación”, claro, con la respectiva sermoniza intimidatoria de mi sacrosanta y amada madre.

Pero bueno, retomando, ahora y después de tantos años, puedo afirmar sin temor a equivocarme que, desde “Starsky and Hutch” no he visto otro programa que haya marcado tanto a la bonita juventud huehuenche amante de las series policíacas. Seguro que ya habrá tiempo de recordar algunas otras series muy populares de aquellos años, pero esta en especial, creo que bien merecía un post dedicado completamente a ella.


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!

5 comentarios:

Matt dijo...

Asi es compa, era un super programa. Por aca la llegaron a repetir hace poco en uno de los canales de cable y fue muy padre recordar esa Torino rojo tomate! jaja Por cierto, te pasaste con el monito volador jaja pero se lo merecia.

xime dijo...

said t escribo a nombre de mi mama solo para decirte q la hiciste feliz. dice q ella siempre estuvo enamorada d starsky.. q chido. ahora voy a buscar la serie en dvd para conocerla se ve muy padre. chido said!

Liz Morelos dijo...

La pelicula que se hizo de esta legendaria serie de television fue una verdadera basura! Esto si era la neta!!!!

Gabriela G. dijo...

Sigo enamorada de Starsky!!! jajaja

Anónimo dijo...

Que buen post! En verdad que lo cuentas de una forma muy divertida. Pues si este era uno de mis programas favoritos, todos soñabamos con tener un coche como ese cuando fueramos grandes. Yo hasta la fecha no pierdo la esperanza de comprarme un Torino jajaja. Saludos Said