14 junio 2011

La Consola de la Abuela y sus Discos




El otro día fui de visita a casa de un tío y descubrí que aun tiene su consola. Rápido me viaje (sin necesidad de alucinógeno alguno) en el tiempo y recordé la que tenía mi Inmortal abuela. Impecable, ahí en la sala, se encontraba la hermosa consola de mi abuela protegida con las clásicas carpetitas tejidas a gancho por las matriarcas de la casa.



Al ver la consola de mi tío y recordar la de mi abuela, no pude dejar de pensar en todos esos discos que pasaron por ahí. A veces, en las tardes o en las fiestas familiares, se levantaba la tapa que cubría la consola para poder encenderla y alimentarla con discos de 33 rpm., entonces, ese viejo mueble cobraba vida propia y se ponía feliz.  




Para una tardecita cualquiera en la que se antojaba un poco de música en la casa, mi tía y mi Sacrosanta madre sacaban sus discos y comenzaba la música. Por ahí había un disco con varios artistas que nunca faltaba. En la portada de este disco aparecían las caras dibujadas de: Elio Roca, Leo Dan, Roberto Jordán, Oscar Chávez, Palito Ortega, Julio Iglesias y, creo que hasta Piero, King Clave y Leonardo Favio aparecían ahí.



Mi madre tenía sus discos consentidos, recuerdo el de Manolo Muños con su éxito “Llamarada”. Había otro de Marco Antonio Muñiz con la canción “El despertar”, que ¡ah cómo lo ponía! Nunca faltaba uno de “Los Cinco Latinos” con los éxitos: “Quiéreme siempre”, “Don Quijote”, “Crepúsculo”, “Eres diferente” y “Solo tu” entre otros. Mi madre también tenía uno que hacía que se le moviera la patita cada vez que lo ponía, era nada más y nada menos que de Sandro de América… ¿se acuerdan de “Mi amigo el Puma”?





Por otro lado mi tía tenía otro tipo de gustos musicales, ella era más rockanrolera. Ella ponía sus discos de: Leda Moreno (“Muevanse todos”), Julissa (“La favorita del profesor”), Oscar Madrigal (“Cosas”), Los Rebeldes del Rock (“Siluetas”), Los Tin Tops (“La Plaga”), Los Hermanos Carrión (“Las Cerezas”), Los Hooligans (“Agujetas de color de rosa”) y muchos más…






Pero llegaba un momento en que mi Inmortal abuela ponía orden y alegando ser la legitima propietaria del bonito aparato reproductor de discos de acetato, mejor conocido como Consola, hacía uso de el y ponía la música que a ella tanto le encantaba. Mi abuela era feliz recordando los años en los que trabajó en las compañías de teatro como “tiple cómica”, así que ponía todas esas hermosas zarzuelas que tantas veces cantó y bailó. Su preferida era “La Canción del Olvido”, sobre todo la canción del “Soldado de Nápoles”. Durante esas tardes de zarzuela fue que yo me enamoré de ese género, justo ahí, escuchando: “La Verbena de la Paloma”, “Luisa Fernanda”, “La Dolorosa”, “Las Leandras”, “La Parranda” y muchas más. Pero mi abuela también era una ciruelita moderna y no saben como le brillaban los ojitos cuando escuchaba a su adorado Tom Jones cantando “It´s not inusual”, o al mismísimo Rey Elvis con su “Love me tender”.






Lo mejor era cuando había fiesta en la casa. Parte de la preciada consola se cubría con vulgares y desagradables plásticos con el fin de proteger la madera fina de la bola de borrachos que ponían las cubas (de Ron Potisí y de brandy Viejo Vergel) sobre la superficie impecable de la consola. Siempre estaba lista la clásica moneda de 20 centavos para aquellos casos en los que la aguja brincaba por tanto mal uso del disco.

La fiestas generalmente comenzaban con música ambiental, música tranquila y a un volumen bajo para darle la oportunidad a los invitados al convite de que fueran rompiendo el turrón y entrando en calor. Mientras se servían las cubas y las botanas, se escuchaba en la consola música de: Ray Conniff o de Herb Alpert y su Tijuana Brass, o tal vez algo de Paul Mauriat o Percy Faith.





De pronto, ya al calor de las copas, no faltaba la amiga gorda de mi tía que decía: - ya ponte algo para bailar -. Y comenzaba el baile con algo ligerito, digamos, algo de bajo impacto como “The Shuffle” de Van McCoy. Así, una a una, las invitadas comenzaban a sacar a bailar a los siempre apáticos caballeros que preferían la ingesta indiscriminada de bebida etílica, dicho de otro modo, preferían ponerse hasta la madre en lugar de bailar. Pero las damitas que asistían a las fiestas en casa de mi abuela eran harto tozudas y pues a la de “ajuerzas” hacían bailar a los caballeros. Entonces se formaba la clásica ruedita en medio de la amplia sala de la abuela, en donde más que bailar, todos aplaudían a la pareja que pasaba al centro a hacer sus evoluciones dancísticas.



Y todo esto pasaba mientras yo espiaba a los "grandes" escondido atrás del barandal de las escaleras, esperando el momento indicado, para escabullirme hasta la cocina, con el único y legítimo fin, de robarme unos cuantos “changüichitos” de paté sin orillita, de los que preparaban para esas ocasiones, y así poder mitigar la trinche hambre que me daba por aquellos años. Y cuando al fin lograba alcanzar la cocina, siempre tenía la mala suerte que atras de mí entraba alguna amiga de mi madre algo pasadita de copas, la cual infaliblemente se entretenía pellizcándome los cachetes al tiempo que me decía: - Saidcito, mira nomás que grandote estás ya, te estás poniendo rete guapo – (lo de rete guapo lo inventé yo para elevar un poquito mi autoestima, ustedes perdonen).

Pero regresando a la fiesta y luego de que cenaba arriba intentando ver la tele con el escándalo de la fiesta, volvía a mi puesto de observación en las escaleras para ver que el alcohol seguía haciendo estragos en los invitados al tiempo que la música comenzaba a cambiar de ritmo hacia algo más festivo. ¡Y qué más festivo que! “la Bala a bailar la Bala y la tienes que bailar, porque si tu no la bailas te la pueden disparar… a bailar la Bala, y a bailar la Bala...”. Esta rola prendía cañón al respetable, tanto que no se iban a sentar luego de haber sudado todos como gordas después del tercer plato de pozole, por el contrario, pedían otra igual de movida. Entonces, venía otro bonito potpurrí bailable conocido como “Disco Samba”, exitazo por aquellos años de Two Man Sound. Y siguiendo en los ritmos tropicales, aparecían Los Joao con aquella de “Vamos a la Playa”. A los Joao les seguía el gran Rulli Rendo, un tipo bien cajeta que tenía un grupo que tocaba bien piocha, puro ritmo bailable harto contagioso. Con Rulli Rendo se paraba a bailar hasta el más tullido de la tertulia. 






Luego venía el momento más moderno de la noche, para los que aun se sentían chicuelos. Entonces salían los discos de: John Paul Young con “Love is on the air”, Love and Kisses y su “How much I love you”, Barry Manilow y su éxito “Copacabana” y Boys Town Gang y su version super extendida de “Can´t take my eyes off of you”. Entonces surgían los mejores pasos de música disco, hustle y hasta bumping (¿lo recuerdan? se bailaba con la cadera). Un discazo que tenía muchos éxitos y que se repetía en varias ocasiones durante la noche, era “Jugo de Hits”. Al final, siempre las fiestas eran rematadas con los infaltables discos de Mambo, Cha-cha-chá y Rock and Roll.






Pues bien, gracias a las consolas que tocaron durante tantos años esta música, hoy puedo perderme como siempre en mi nostalgia. Por lo pronto tendré que hablar cuanto antes con mi tío, para ver de que manera esa bonita consola pasa a manos de su sobrino preferido (o sea yo) cuando él tenga que dejarnos (o sea cuando pele sus pollos), digo, no voy a permitir que ese bonito mueble musical termine en manos de algún vivillo de la Lagunilla solo por no herir susceptibilidades.





Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas de estas consolas terminaron adaptadas como cantinas, es una pena! Yo tambien espero heredar la de mi mama jajaja

Gabriela S. dijo...

Antes los estereos y las teles tenian patas, ahora no... eso es la evolucion natural de las especies jaja.

Olga Ma. C. dijo...

Es increible pero he ido a bodas donde todavia tocan Disco Samba y La Bala. Son unos clasicos!!! jaja

yukio dijo...

mi padre compro una , los compartimientos para discos resultaban insuficiente por lo que se empezo a vender los porta discos de alambre que con el tiempo y el peso , perdian estabilidad y terminaban en el suelo , pero mis discos de 45 rpm de aquella epoca fueron : Pilot , Tavares ,Carpenters , Giorgio Moroder , Bay City Rollers y Santa Esmeralda , los Sabados organizaba la DISCOTEQUE con mis primos ,y para las luces cubriamos con papel celofan de colores las lamparas redondas de la sala de mi casa a mi hermano menor le poniamos a apagar y encender hasta que se fundian los focos .

jaime said dijo...

Yukio, es cierto! Todo mundo tuvo de esos porta discos de alambre, en la parte de abajo iban los LPs y arriba los de 45 rpm.
Todos alguna vez transformamos nuestras casas en una disco estilo Fito Giron. Yo compraba en la tlapaleria unas pastillas que se colocaban entre el foco y el "socket" y hacian que este se prendiera y se apagara como foquito de navidad. Los focos de "luz negra" tambien eran muy padres para cierto tipo de posters psicodelicos!

Anónimo dijo...

ufff increible, pues a mi ya no me tocaron esos tiempos tengo 28 años, pero tuve la fortuna de heredar la de mi madre, hermosa consola, que aunq no lo crean nunca la he escuchado, a lo q c es de alrrededor de 1960-1970 me encanta imaginar toda la historia q lleva en si, me hubiera encantado vivir esa epoca.

Anónimo dijo...

Creo que es oportuno sugerirle entable contacto con el Señor Gersio, el cual tiene su pagina llamada TAL COMO LO VIVIMOS, y èl està entrando a los años 70,80,90 y 2000. Asì mismo, podrà solicitarle haga intercambio de fotos y videos de esos años. Creo que le podrà a complementar su espacio. Saludos Antonio