06 abril 2011

El Gran Premio de México



Era el mes de octubre de 1986, cuando un sábado por la mañana, recibí la llamada de mi primo Rodolfo - ¿Qué onda pinche Said, que haces? -, - aquí despertando y tú -, - estamos en el Autódromo el “Negro” y yo, vente de volada, nos sobra un boleto -. El boleto era para el Gran Premio de México que había regresado a nuestro país, luego de 16 largos años de ausencia. Pues bien queridos amigos, así fue como comenzó en mí una de mis grandes pasiones (sí, otra más), ¡el automovilismo!




Rapidito me di un baño, agarre mis nalguitas (que diga, mi cámara) y me fui a una de las puertas del Autódromo a donde me iba a esperar mi primo. Al llegar, ahí estaba ya esperándome con un boleto extra listo para mí. En cuanto lo vi, noté que estaba ligeramente intoxicado por los influjos de alguna bebida etílica… bueno, estaba pedo para acabar pronto. Lo saludé y él todo eufórico me dijo – ¡no mames!, están padrísimos los coches, apúrale, ya salieron -. Rápido entré y lo seguí hasta una de las gradas que estaba en lo que se conoce como “el área del estadio”. Al llegar, lo primero que vi, fue a nuestro querido amigo y patrocinador del evento, el “Negro”. Este amigo, que por cierto tenía harto varo, se encontraba acostado debajo de la grada completamente jetón, producto de la bonita borrachera que habían agarrado mi primo y él la noche anterior en el Carlos’n Charlie’s.

Le dimos la bendición al “Negro” y lo dejamos dormir la mona. Subimos hasta lo alto de la grada y el primer auto que veo pasar frente a mí, fue un hermoso Lotus negro patrocinado por la marca de cigarros John Player Special. El piloto que iba conduciendo ese hermosísimo auto, era nada más y nada menos que, el gran Ayrton Senna da Silva… obvio, ¡fue amor a primera vista!


Ayrton Senna en su Lotus - John Player Special (1986).

Durante unos minutos, me intoxiqué de ese inigualable perfume que es el olor al combustible de los autos F1. Me enamoré del sonido de los motores y en general, de todo lo que envolvía la atmósfera en ese momento. Para cuando terminaron las practicas apareció finalmente el “Negro” aun en estado inconveniente. Por nuestra parte, mi primo y yo, nos habíamos “aprevenido” con unas cervezas frías que mitigaban nuestra sed bajo el sol inclemente (bueno, ese era el bonito pretexto para seguir chupando).

Luego de las prácticas de los F1, recuerdo que salieron a correr otros autos de una categoría menor e incluso unas motos. Como mi primo y el “Negro” no habían dormido nada (bueno el “Negro” si), tomaron la decisión de hacer mutis y abandonar el evento. Yo quería esperarme a las calificaciones que serían más tarde, pero ni modo, me tuve que retirar del Autódromo junto con ellos en contra de mi voluntad. Desafortunadamente al día siguiente, el día de la carrera, no hubo boleto para mí y tuve que conformarme con ver las carreras por televisión. La transmisión por televisión la tenía en ese tiempo “Imevisión” (ahora TvAzteca) y estuvo a cargo, si mal no recuerdo, de Alfredo Domínguez Muro, Marco Tolama y Alejandro Lara. Ese año el Gran Premio de México lo ganó Gerhard Berger a bordo de un Benetton. El segundo y tercer lugar fueron para Prost y Senna respectivamente.

La verdad quedé muy frustrado por no haber podido ir el día de la carrera, pero me prometí a mi mismo que, el próximo año, sin excusa alguna, estaría ahí para disfrutar de ese hermoso espectáculo que es la Formula 1.

Meses después, un buen día me dijo mi hermano – Oye Said, fíjate que nos vamos a meter de “bandereros” mi primo Alberto y yo, ¿no te interesa?, es para el próximo Gran Premio de México -, yo le contesté – ¿y de que se trata?, ¿qué hay que hacer? -, - a pues tenemos que ir todos los fines de semana a capacitación y luego a algunas carreras en los autódromos de México -, - ¿y les van a pagar? -, - no, pero dicen que nos van a dar boletos gratis -. No lo pensé dos veces y le contesté – no, ¡que flojera! -. Mi hermano se me quedó viendo como diciendo “allá tú si no aprovechas”. Yo que algunas veces suelo ser ligeramente menos pendejo que de costumbre, pensé: “si le dan boletos gratis, yo para que voy, mejor le pido esos boletos y listo”.

Cada fin de semana, mi primo Alberto y mi hermano, iban puntuales a sus cursos de capacitación. Primero con los bomberos, luego con paramédicos y finalmente con especialistas en automovilismo los cuales les enseñaron todo lo que tenían que saber para tan “noble” actividad. Después comenzaron a llevarlos a los autódromos del interior de la República Mexicana para practicar. El Comité Organizador del Gran Premio de México estaba a cargo de los hermanos Abed (José y Julián), dueños en ese tiempo de una cadena de hoteles muy importante (Hoteles Aristos) y grandes aficionados al automovilismo. Ellos, los hermanos Abed, pagaban los viáticos de esas salidas, pero de sueldo, ¡nada! Yo veía llegar a mi hermano asoleado y cansado todos los fines de semana, mientras, yo ya me estaba saboreando esos boletos de cortesía que seguramente serían míos.  

Boleto del Gran Premio de México 1986.

Boleto del Gran Premio de México 1987.

Boleto del Gran Premio de México 1988. Ojo con el
costo del boleto (¿recuerdan tantos ceros?).

Boleto del Gran Premio de México 1991.

Pues bien queridos amigos, así fue como durante varios años obtuve boletos gratis para la Formula 1 gracias a la “generosidad” de mi hermanito. Pero lo mejor de todo, no solo eran los boletos gratis, lo mejor, fue que mi hermano me prestaba su “gafete” el cual me permitía andar por todos los recovecos del autódromo, a nivel pista e incluso en la zona de pits. Esto me permitió  tomar muy buenas fotos y conocer de cerca de todos los pilotos de ese tiempo: Alain Prost, Ayrton Senna, Gerhard Berger, Nelson Piquet, Rene Arnoux, Nigel Mansell, Riccardo Patrese, Thierry Boutsen, Michelle Alboreto, Martin Brundle, Philippe Alliot, Jonathan Palmer… entre otros.

Alain Prost en McLaren.

Ayrton Senna.

Nelson Piquet.

Michele Alboreto y Gerhard Berger, pilotos de Ferrari.

El mexicano Jo Ramirez (Jefe de Mecánicos de McLaren) y
Alain Prost.  

El equipo McLaren con su piloto Alain Prost.

Los dos F1 Ferrari en los pits del Autódromo Hermanos
Rodríguez.

Listo el Williams de Nigel Mansell.

Aquellos que asistieron a los Grandes Premios de México, seguro que recordarán el ambiente tan padre que existía en el autódromo. La grada No. 20, “La Veinte” como se le conocía, comenzó a tener fama por el ambiente que reinaba por ahí. Yo siempre escogía esa grada que se encontraba en la "zona del estadio", justo antes de las famosas “eses”. Los bonitos “cánticos” insultando a las gradas de enfrente, eran toda una poesía.

Como había que estar casi todo el día bajo el sol, desde las prácticas del viernes hasta el final de la carrera el domingo, el consumo de bebidas “rehidratantes” era vital para sobrevivir. La cerveza se consumía en cantidades devastadoras a lo largo de las horas, esto tenía como consecuencia lógica, que más de uno terminaba ¡hasta su madre! (a veces este era mi caso). Mi acompañante en casi todas las carreras fue mi primo Rodolfo al cual sí le gustaba el trago, yo solo lo hacía como les digo, para rehidratarme y evitar el “váguido” producto de la asoleada. Un día mi primo me propuso que lleváramos ron para prepararnos unas ricas “cubitas” mientras veíamos las practicas; el problema era que estaba prohibido introducir bebidas alcohólicas. Como ya les dije, a veces suelo ser menos pendejo que de costumbre, así que se me ocurrió meter el ron en los botecitos en donde venían los rollos de fotos. Como yo siempre cargaba mis cámaras y mis lentes (profesionales), no le extrañó al poli de la entrada que llevara como 20 botecitos de película Kodak, así que me dejó pasar sin sospechar siquiera. Lo demás fue muy fácil, solo comprábamos cocas a las cuales les vaciábamos el contenido de los botecitos y listo, teníamos unas ricas cubitas mareadoras para disfrutar durante las practicas.

Luego de que el alcohol hacía sus efectos, no faltaban las bonitas bromas
entre amigos... ¡como esta! Mientras uno de ellos hacía "del cuerpo", los
amigos decidieron voltear este sanitario portatil... imaginen como terminó
el pobre usuario.

La técnica de los botecitos mareadores de Kodak la aplicamos como dos años seguidos hasta que mi cerebro lucubró un mejor plan. Para evitar estar gastando en refrescos y cargar tanto botecito de película Kodak, pensé en llenar un gran termo que tenía, con harta Coca Cola fría. Este gran termo, al cual yo cariñosamente le apodé como el “Arturito” (por su forma cilíndrica que hacía que se pareciera al robot de la “Guerra de la Galaxias”), tenía en un costado una pequeña llave por la que salía el líquido. Pues bien, una vez que lo llenamos de refresco, lo que hice fue vaciar toda una botella de Ron Bacardi (Blanco, of course!) en una bolsa de plástico, misma que introduje adentro del termo. Cuando llegamos a la puerta del Autódromo y el policía nos preguntó que traíamos ahí, yo le contesté – es refresquito mi poli, pruebe -, entonces tomé un vaso desechable y le serví un poco, cosa que este celoso guardián del orden me agradeció y sin hacerla de jamón, nos dejó pasar. Ya adentro, una vez instalados en nuestros lugares, lo que hice fue romper la bolsa de plástico en donde estaba el preciado líquido y voilà, la mezcla quedó hecha y el milagro se consumó. El resultado fue una súper cubota que felizmente nos duró para todo el día. Fue tan exitoso mi invento, que lo practicamos los siguientes años cada vez que fuimos a las carreras... Sí, ya sé, ¡soy un genio!

Pero no todo en el Gran Premio de México era alcohol, también habían más cosas que hacer, como ver a todos aquellos “bizcochitos” calidad de exportación que acudían gustosas a pavonearse a ese evento. Lo mejor estaba, claro está, en las gradas que se encontraban frente a los Pits, que por cierto eran las más costosas. Además, por ahí estaban todas las bebotas que se alquilaban para edecanes y que lucían sugestivas prendas de vestir que resaltaban sus peligrosas curvas. Caminando por los Pits me encontré en varias ocasiones a Oscar Cadena, aquel gordito pelón con tirantes que hacía el programa llamado “El Ciudadano Infraganti”. También por ahí andaba el "gran" actor protagonista de varios churros del cine mexicano, Hugo Stiglitz, filmando algo que seguramente fue una película relacionada con las carreras, película que por cierto jamás vi. De cualquier modo, yo no distraía mi mirada en estas pseudocelebridades, yo estaba encantado viendo a mis héroes los pilotos, a los súper autos Formula 1, o a las bonitas bebotas con sus bien formados cuerpecillos.

Oscar Cadena de "El ciudadano in fraganti" en la
zona de pits.

Durante las carreras, ya hablando de automovilismo, vi cosas muy interesantes. Por ejemplo, en el Gran Premio de México 1987 vi como el gran Ayrton Senna le acomodaba sendo patadón a uno de los oficiales de pista que intentó ayudarlo a arrancar su auto luego de haberse despistado… esto me hizo a mí y al resto de la tribuna, llamarle la atención al gran piloto brasileño, con una unísona y sonora ¡mentada de madre! En ese momento Senna cayó de mi gracia, aunque la verdad, nunca deje de reconocerle su indiscutible don para manejar esas veloces máquinas. También recuerdo el súper madrazo que se dio el piloto Phillipe Alliot en su Larrousse durante las prácticas del Gran Premio de México 1988. Saliendo de la curva peraltada, al tocar con la llanta izquierda el borde de la pista, Alliot perdió el control y se fue a estrellar contra el muro de contención frente a los pits, luego rebotó y dio vueltas hasta quedar del otro lado de la pista con su auto deshecho. Sorprendentemente no le pasó nada y al siguiente día arrancó en la carrera luego de ser reconstruido su auto en tan solo 7 horas. Otra cosa que recuerdo muy bien, fue el ESPECTACULAR (así con mayúsculas) rebase del León Británico Nigel Mansell a Gerhard Berger en la peligrosísima curva peraltada durante el Gran Premio de México 1990, fue simplemente ¡increíble! Nigel Mansell, para mí, ha sido sin duda, uno de los pilotos más valientes de la Formula 1. Otra cosa igual de espectacular, fue el accidente de Senna en la curva peraltada, en el que su McLaren quedó de cabeza, enterrado en la arena, luego de chocar con la protección de llantas. En fin, a lo largo de tantas practicas y tantas carreras, vi emocionantes rebases y espectaculares accidentes, incluso alguna vez comenzó a llover y pude ver como manejaban los pilotos sobre pista mojada (Senna, el mejor por su puesto).


* Gran Premio de México 1988, accidente de Alliot.






* Gran Premio de México 1990, rebase espectacular de Mansell.




Para los dos últimos Grandes Premios ya tuve que comprar mis propios boletos, o sea que se me acabo la gorrita café, y todo porque mi hermano decidió un buen día dejar de ser oficial de pista (banderero). Lo que más me dolió, fue que ya no tuve el gafete de mi hermano que me permitía andar por todos lados como lo hice en los primeros Grandes Premios. Entonces, no me quedó otra, más que conformarme con ser un espectador común y corriente el cual no podía moverse de su lugar en la tribuna… ni modo, ya que.

Programa oficial del G.P. de México 1989.

Programa oficial del G.P. de México 1991.

El último Gran Premio de México se celebró el 22 de marzo de 1992. El ganador de esa carrera fue el León Británico Nigel Mansell a bordo de un Williams. El segundo lugar fue para Riccardo Patrese, el coequipero de Mansell. El tercer lugar, aunque ustedes no lo crean, lo obtuvo el entonces neófito piloto alemán Michael Schumacher quien corría para la escudería Benetton. Con los años, el gran Michael Schumacher se convirtió en el piloto más laureado de la historia, con nada más y nada menos que ¡siete títulos mundiales! (2 con Benetton y 5 con Ferrari).

Pues bien, desde 1986 y hasta la fecha, soy un súper fanático de las carreras de autos. Ahora con la llegada de Sergio “Checo” Pérez a la Formula 1, no pierdo la esperanza de que algún día regrese la Formula 1 a México. Si esto no pasa, pues ni modo, como diría mi sabia e Inmortal abuela: “lo bailando, ya nadie me lo quita”.


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos!


10 comentarios:

Clementina dijo...

En ese año yo era pequeña pero tengo ligeros recuerdos, que gracias a relatos como este y el de un amigo me hacen pensar que estuve ahi y lo recuerdo perfecto.

Saludos

Anónimo dijo...

Yo estuve en la famosa 20 frente a unas gradas enormes de la Ford, ellos recibian las mentadas de madre de la 20 jajaja. Buen recuerdo!

GabyS dijo...

Yo llegue a ir a las carreras de CART y el hambiente estaba de pelos, no puedo ni imaginarme como serian las de Formula 1. Habla con tu pallino y dile que nos compre a los mexicanos un GP... para eso sirve el billete no?
Bexos.

Olga Ma. C. dijo...

Parece que despues de tantos años es posible que regresen las carreras a mexico, que padre, muero de ganas por estar en una.

Rolando Díaz dijo...

Gran reseña, supongo que tambien te toco ver a Rebaque y a Josele Garza dando unas vueltas de exhibicion en el Brabham

jaime said dijo...

Si Rolando, recuerdo muy bien a Hector dando unas vueltas en un Brabham, a Josele lo recuerdo en la zona de pitts pero no estoy seguro haberlo visto en la pista.
Saludos

Diego dijo...

Jaime, yo estaba ahí cuando lo de Senna al final de la recta en el '87 y recuerdo muy bien la silbatina que propiciamos al arrogante e increible piloto... Tenía 15 años y recuerdo bien el ambiente de la 20 y el famoso cántico "En el agua clara, que brota en la fuente... CH... A S... M... todos los de al frente" Wow! que tiempos aquellos!

jaime said dijo...

Mi estimado Diego, desde aquel incidente de Senna con el oficial de pista, la verdad es que me cayó muy gordo y nunca fue santo de mi devoción; ahora bien, su indiscutible calidad como piloto esa está fuera de toda discusión. Sin duda uno de los mejores pilotos de todos los tiempos sino es que el mejor.

Anónimo dijo...

Excelente reseña Jaime, A mi me toco ir al del 86 (a los 5 años de edad asi que anduve sobrio la mayor parte del tiempo) pero solo tengo desteyos de imagenes de algo muy lejano en mi memoria. Si recuerdo el Lotus JPS con ese livery epico te llamaba la atencion de inmediato y el casco casi verde lima de Senna. Recuerdo que el ruido de los Turbos hacia llorar a mas de un chamaquito pero a mi ni mad...creo que a mi tambien pero solo el viernes. Estabamos a la mitad de la recta principal un poquito pasados de la entrada del ovalo, es esa epoca habia tribunas por ahi, asi que creo que por eso solo recuerdo los desteyos por que pasaban por ahi a ma...s de 250 Kmph. El segundo fue el del 91, claro recuerdo muchos mas detalles de ese. El viernes Emanuelle Pirro se sale en las Eses y se atora en el bordillo de la curva, era la preprequaly y eran como las 830 am del viernes y nada mas lo vimos pasar por enfrente caminando hacia los pits casi llorando pero pues obvio , un viaje tan largo para que le durara poco el gusto y eso si no solto billete para manejar el Dallara ... bueno pero el principal recuerdo es que el ambiente estaba de poquisima madre y la tension en el ambiente a la hora de la qualy y durante la carrera se podia cortar con un cuchillo. No presumiendo pero he estado en Indianapolis para el USA GP 2006 y en Austin USA GP 2012 y el ambiente no le llego ni a los talones a las carreras de Mexico. Parece que para el 2015 se nos hara... Saludos!

jaime said dijo...

Pues que padre que a pesar de que estabas tan chavo te acuerdes de tantos detalles. Veo que eres un gran aficionado al automovilismo al igual que yo, esperemos que se nos haga y la F1 regrese a México, mientras a ahorrar una buena lana porque eso no va a ser gratis jeje. Saludos anónimo.