19 octubre 2010

Voy en el Metro, que grandote, rapidote, que limpiote...



Yo era apenas un mocoso, un niñito recién llegado de Chihuahua, cuando ocurrió esto en la Ciudad de México.

Era el 20 de octubre de 1976, un lunes nublado, un lunes común y corriente. El tren número 8 que viajaba por la Línea 2 del Metro, había salido de Tacuba con rumbo a Tasqueña. Durante su recorrido, el tren ya se había parado en repetidas ocasiones en las estaciones: Hidalgo, Bellas Artes, Allende y Pino Suárez. La razón, fue que se había activado la palanca de emergencia de uno de los carros del convoy. Estas constantes interrupciones, hicieron que el tren número 10 que venia atrás, acortara la distancia que normalmente era de dos estaciones, a tan solo una estación.

El tren número 8 había salido de la estación Tacuba alrededor de las 9:05 de la mañana. Aunque ya no era “hora pico”, todavía cada uno de los carros de ese convoy llevaba, más o menos entre 120 y 130 personas.

Cuando el tren número 8 llegó a la estación Viaducto, de nuevo la palanca de emergencia fue accionada en el carro número 6. El conductor Alfonso Sánchez Martínez, una vez más tuvo que detener la marcha del tren, tal y como ya lo había hecho en varias ocasiones. Alfonso Sánchez declaró en su momento: - Escuché con toda claridad y perfectamente, que el puesto de control ordenó al tren de atrás que no avanzara, que debía detenerse de inmediato -. Así que el operador del tren número 8, bajó de la cabina y se dispuso a desactivar la palanca.

El conductor del tren número 10 Carlos Fernández Sánchez, alrededor de las 9:36 de la mañana, se encontraba una estación atrás del otro convoy, justo en la estación de Chabacano.

El encargado de regular las corridas desde el Mando Central, el Sr. Rodolfo Luis Flores Gutiérrez, dijo haberle ordenado al operador del tren número 10 detenerse, pero no obtuvo ninguna respuesta. Rodolfo Luis Flores, fue quien había tomado la decisión de permitir que los dos trenes se acercaran a solo una estación de distancia, ya que según dijo: - la demanda era alta -. Después, este “ilustre” y “hábil” señor, se distrajo con otras cosas.

Fernández Sánchez (de apenas 21 años), comenzó la marcha del tren número 10, y poco a poco fue tomando velocidad en dirección a la estación Viaducto a donde se encontraba detenido el tren número 8. Las luces de seguridad estaban en “vía libre”, por lo que supuso que no había ningún problema, así que continuo su marcha. Pero fue solo hasta subir la “lomita” que hay justo donde la calzada de Tlapan pasa sobre el Viaducto Miguel Alemán, cuando pudo ver que había un tren estacionado en la siguiente estación.

El operador del tren número 10 dijo: - Yo vi el tren en Viaducto, bajando el puente; el semáforo 1-2 me indicó rojo, quise frenar y no pude. El tren tendría que haberse frenado automáticamente, pero tampoco -. Como el convoy iba a unos 70 kilómetros por hora, la velocidad y la inercia le impidieron frenar a tiempo. El conductor Fernández Sánchez, al ver que no frenaría a tiempo, lo único que pudo hacer, fue saltar del tren para salvar su vida.

A las 9:40 de la mañana, el primer vagón del tren número 10 se estrelló contra el último vagón del tren número 08, que se encontraba detenido en la estación Viaducto del Metro con dirección hacia Tasqueña. Esto provocó que los dos carros se elevaran rompieran el techo del andén, quedando ambos “mirando hacia el cielo”. El resultado de esta tragedia, fue de por lo menos de 31 muertos y unos 71 heridos de gravedad.













Ya desde entonces, este tipo de asuntos se solucionaban creando una “Comisión Investigadora”. Así que nuestro querido Presidente Luis Echeverría, ordenó una “investigación a fondo”, y en tan solo ¡cinco días!, se concluyó la misma.

Oficialmente la colisión se debió a un error del conductor, un hombre de extracción humilde quien purgó una pena de entre nueve y 10 años, primero en la Penitenciaría de Lecumberri y luego en el Reclusorio Norte, y que finalmente salió de ahí para borrar su rastro. Sin embargo, la defensa del inculpado y el Sindicato del Metro, denunciaron una serie de inconsistencias e irregularidades durante la investigación, aunque como siempre, la fuerza del Estado terminó por apabullarlos.

La “Comisión Especial” creada por el Presidente Echeverría y conformada por el Procurador Horacio Castellanos Coutiño, el Director del Metro Jorge Espinosa Ulloa y el Secretario General de Gobierno del Distrito Federal, encontró un único culpable. Por su puesto que esta “Comisión Especial”, evito a toda costa, fincar responsabilidades al Sistema de Transporte Colectivo por posponer la compra de un sistema de pilotaje automático. Fue hasta después de este lamentable accidente, como siempre ocurre en nuestro país, que “luego de ahogarse el niño taparon el poso”, comprando finalmente un sistema de pilotaje automático como el que existe hoy en día.

También, como siempre ocurre en estos casos, es sumamente difícil encontrar información oficial de este accidente. En el Archivo General de la Nación, donde se resguardan los archivos oficiales de la Presidencia de Echeverría, no hay documentos relacionados con el caso. Por otro lado, en el Archivo Histórico de la Ciudad de México, donde necesariamente debía de estar el expediente penal del conductor inculpado, solo se puede encontrar un trinche y escueto oficio de media hoja tamaño carta.

Pues bien, mañana 20 de octubre de 2010, se cumplen ya 34 años de este lamentable accidente y pensé que era un buen momento para recordarlo. Y es que, la vida de 31 personas no pueden quedar en el olvido, por más que esos infames gobiernos prisitas se hayan empeñado en que así sea.


Los tiempos pasados no fueron mejores… ¡pero sí más chidos! (aunque no precisamente en este caso).


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que horrible ha de haber estado eso, neta yo ni sabia que habia pasado. Que bueno que lo recordaste Said. Besos

Rocio G.

Anónimo dijo...

Yo no lo recuerdo, pero mis hermanos mayores me contaron lo feo que estuvo esto. Seguramente que hubo mas muertos y como siempre se ocultaron las cifras reales.

Anónimo dijo...

Yo no lo recuerdo, pero mis hermanos mayores me contaron lo feo que estuvo esto. Seguramente que hubo mas muertos y como siempre se ocultaron las cifras reales.

Anónimo dijo...

El pinche de Echeverria nunca dejo de ocutar todas sus pendejadas. Ahora el tan campante.. ¡cuantas vidas tiene en su concienca! no solo las del metro.
Saludos y que chido que lo recuerdas.

Anónimo dijo...

Nunca pasa nada. Esto se ve super grave, y lo grave es que sigue pasando y lo siguen negando, como los 10 muertos que lleva el mexibus en un mes de operacion

Miss P.C.

jaime said dijo...

El pais del Nunca Pasa Nada... o lo que es lo mismo, ¡que corta memoria tenemos!